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¿Qué sucede cuando la violencia es psicológica y la persona que la sufre es un varón? Manuel, autor de este libro, vivió una relación que con el tiempo identificó como tóxica y emocionalmente abusiva, padeciendo las consecuencias de un vínculo marcado por el control, la dependencia y la confusión emocional. Sin ser consciente de ello al inicio, quedó atrapado en una dinámica relacional que le generó ansiedad, angustia y una profunda pérdida de sí mismo. ¿Será capaz de comprender que lo que vive no es amor, sino una ilusión dañina?
Autoficción. Narrativa contemporánea.
Parte 1
Almas gemelas
Gara y Manuel se conocen un año antes de su primera cita, tiempo en el que ella conoce todo sobre él.
Manuel recibe la noticia de que a su padre le quedan pocos meses de vida. Llega el love bombing: Gara se muestra como la mujer ideal para él, con los mismos gustos, ideas, proyecto de vida… Manuel llega a creerse la idea de que son almas gemelas.
Sin embargo, pronto aparece la disonancia: lo que Gara dice no se ajusta a su forma de actuar. De forma sutil, comienzan las turbulencias.
Parte 2
Déjate querer
«Déjate querer»: es lo que Gara le dice a Manuel cuando este empieza a resistirse a lo que percibe como una forma creciente de control. Para Manuel, esas palabras comienzan a adquirir un significado distinto: una manera de entender el amor asociada a la dominación.
El embarazo de Gara hace que Manuel se centre aún más en la relación, hasta límites cada vez más marcados por la dinámica entre ambos. Poco después, el padre de Manuel fallece.
En esta etapa, Manuel percibe una fase de devaluación más evidente, menos sutil que en momentos anteriores. Comienza a sufrir vértigos y tarda en encontrar una explicación médica.
Se produce la primera ruptura, el primer descarrilamiento de una montaña rusa emocional que marcará el vínculo.
Parte 3
Eres mío
Pero el hechizo no tarda en romperse. Los viejos hábitos regresan con más fuerza. Manuel cae una y otra vez, aferrado a la esperanza de un cambio que nunca termina de llegar. Empieza a sentir que ella sabe cómo herir y que él sabe cómo justificarlo, hasta que intenta escapar.
Entonces, la presión aumenta: mensajes constantes, llamadas insistentes, contactos inesperados que lo confunden y lo desestabilizan. Manuel cambia de número. Cambia de casa. Nada parece suficiente.
Porque no se puede huir de aquello que ya habita en las propias sombras. Para Manuel, Gara siempre acaba regresando, cuando siente que es el momento.
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Directora del Instituto del Comportamiento
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